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viernes, 21 de abril de 2023

La calumnia.


 

Siempre he sostenido que no hay cosa peor que la crítica y calumnia destructiva bajo dogmas de envidia, maldad e ignorancia. “Intelectuales” de plazas y terrazas y “policías” de visillo que no tienen otra cosa que hacer que criticar a los demás sin razón alguna.

Divorciada: es una puta.

Tatuado/a: es un/a delincuente, drogadicto/a y de mal vivir.

No trabaja: es un vividor/a y un gandul/a.

Ha dejado, o perdido, su trabajo y quiere reciclarse: es un vago/a que no quiere sino vivir del paro.

Se pone ropa sexy: va buscando macho.

Gente que odia a quien simplemente tengan un céntimo más que ellos, una casa o un coche mejor… Eso sí, luego ell@s parece que son unos benditos santificados por el papa. Van de perfectos e inmaculados transitando la vida en recta moral.

Siempre me he cuidado de esa gente. Soy receloso de esas “reuniones” de plazas y terrazas de bares, al igual que de salón, porque sé que estoy pisando terreno cenagoso. De vidas ajenas no quiero saber absolutamente nada. Porque luego estos calumniadores niegan la mayor y si pueden te involucran para salir airosos.

A toda esta chusma deberían denunciarla. Lástima que cuando se hace, todo queda resuelto en la sala del juzgado. Se debería recuperar aquella costumbre del Medievo del escarnio público. Donde calumnias te disculpas. ¿En la plaza? Pues en la plaza ante todo el pueblo y el juez pides perdón a tu víctima. Que recibas la misma humillación y ludibrio que tú has causado por simple maldad.

Yo volvería a recuperar la abolida ley del destierro. Muchos problemas se hubieran evitado sacándolos de los pueblos. Eso no quita que haya criticas feroces que son pura verdad. Seamos claros, hay personas de comportamientos y actitudes muy funestas. Esa es la diferencia entre la crítica destructiva y la crítica objetiva.

Tampoco soy proclive a eso “de mí que digan lo que quieran”. Hay que preocuparse de lo que de nosotros puedan decir. Una calumnia corre como la pólvora y te puede hacer un daño terrible en lo personal, laboral y social. Por culpa de esta gentuza muchas personas están manchadas por personajillos que no sé cómo no se pudren de tanta basura que acumulan dentro.

viernes, 15 de julio de 2022

Tres en uno y uno en tres.

 



El mundo… Está bueno el mundo en esta época del máximo apogeo de la maldad y la mediocridad. Y claro está eso afecta a la sociedad. Vivimos malos tiempos y quién lo niegue o está en la pomada o simplemente vive en una ceguera intelectual. Eso conlleva que a las personas nos contaminen, o al menos lo intenten, el intelecto. Hay que ser psicológicamente muy duro para poder soportar las embestidas de esta sociedad tan descentrada.

Cuando llegamos a nuestra casa, ultimo reducto de nuestra libertad, necesitamos estas tres virtudes: una buena ducha caliente, un buen y reparador sueño y un gran abrazo. Dos de esas tres cosas las puedes conseguir. La tercera, y para mi la más importante, reside generalmente en esa persona que acompaña tu existencia vital. Si tienes esas tres, y más en estos inciertos tiempos, eres una persona afortunada.

A nivel sensorial una ducha de agua caliente es muy beneficiosa para el cuerpo. Y más si la acompañas de productos para la relajación. Una ducha caliente junto a esa persona y un sueño reparador abrazados a tu compañero/a de viaje coexistencial es medicina energética e intelectual de la mejor que pudiera existir.

Un sueño reparador fisiológicamente es fundamental. Dormir no es lo mismo que descansar. Por eso hay gente que se levanta perfecta y otros con malestar.

Y un abrazo… ¿qué decir de un abrazo? Eso ya es una fuente inagotable de energías. Ese abrazo mutuo y largo. Esa trasmisión energética entre dos cuerpos que se buscan más allá de lo físico para llegar al clímax espiritual. Es ahí donde se forman los escudos de protección frente a la molicie. Por eso el hogar y el abrazo deben ser protegidos como reductos propios.

Uno de los mayores problemas existenciales de la actualidad es que se busca la felicidad. Pero no esa felicidad interna propia y del hogar, sino esa felicidad externa y propagada en redes sociales. Felices de cara a la galería, pero a su vez sostenidos por psicofármacos. Eso no puede ser así. El mundo duele bastante y no hay fármacos que sirvan para mitigar tal dolor. La felicidad hay que buscarla en los pequeños grandes placeres de una ducha, un sueño, y lo que es mejor, de un abrazo. Y por su puesto en una buena lectura.

Feliz fin de semana para todos/as.

Saludos y buenos libros.

viernes, 11 de febrero de 2022

Ganar o perder.

 

Ganar o perder. Ganar con una buena mujer o perder lo más bonito de la vida (ella). Tú eliges. Imagen: Amanda Oleander 2018.

Dice García Márquez:

Si te atrae una mujer
por la talla de su pecho,
por su cintura o por sus caderas,
te estás equivocando.

Si lo que más valoras en ellas son los rasgos de su cara
el color de sus ojos, la longitud de sus piernas
o como se le ve con minifalda
te sigues equivocando .

Una mujer es su actitud,
su forma de ser, la forma en que te trata y te mira,
su risa y sus silencios.

Una mujer es su inteligencia, su rebeldía
su entrega, su generosidad, su capacidad de hacer varias
cosas simultáneamente, sus manías.

Lo mejor de una mujer no es su envoltorio, es lo que hay dentro:
Su humor, sus ocurrencias, su valentía , su forma de pensar...

Un hombre de verdad,
un hombre inteligente,
se enamora de lo que otros ni se imaginan

Ese hombre puede ver, lo que otros ni imaginan que exista
y eso, amigos tiene un premio..
Y se llama FELICIDAD..


LA PIERDES ...

Debes de ser tan idiota para provocarle lágrimas a quien te ha provocado la mejor sonrisa.

Y te preguntas ¿Por qué la estoy perdiendo?
La pierdes, cuando ella te regala el alba en su mirada y tú le haces grises sus días.

La pierdes, cuando ella se convierte en arcoiris tan solo por pintar tu mundo y tú a cambio le das indiferencia.

La pierdes, cuando ella aún te llena de detalles y tú a cambio le mientes.

La pierdes, cuando ella espera una llamada o un mensaje tuyo, y tú le escribes a alguien más.

La pierdes, cuando ella te busca para que la abraces y tú la usas físicamente.

La pierdes, cuando ella aún te ve con admiración y tú la ves como la que prohíbe tu libertad.

La pierdes... porque simplemente tú, no mereces a alguien como ella.

 

En cada día y minuto de mi vida más convencido estoy de estas palabras de García Márquez. Una mujer no es lo que se ve sino la magia que trasmite. En ese cosmos está la ingravidez de su verdadera belleza. Tarde me vine a dar cuenta yo de ello y ahora lo pago en muy alto tributo. Porque lo mejor es lo que mejor hay que conservar. Y mujeres así son una bendición.
Me encanta eso de: “…cuando ella se convierte en arcoíris tan solo por pintar tu mundo…”
Valoren a las mujeres que tienen a su lado porque si el sentimiento es mutuo tienen el mejor tesoro del mundo. Siempre lo digo, la mejor lotería que le puede tocar a un hombre es una buena mujer.

Es lo que hay.

Saludos y buenos libros. 


Imagen: Amanda Oleander 2018.