sábado, 19 de noviembre de 2022

Planeta Fútbol.

 



Estamos a las puertas de inicio de este controvertido Mundial de Qatar 22 y por eso hoy traigo un tema distinto, pero que en mis tiempos mozos me causó gran interés desde la vertiente humanística.

He de admitir que no soy futbolero. Y eso que durante un tiempo, en mi adolescencia, practiqué este deporte en un equipo que formamos entre un grupo de amigos. A mi todo eso que llaman “planeta fútbol” es algo muy abstracto en el sentido de que veo mucho, pero entiendo poco. Incluso compré varios libros enfocados cuando el fútbol era fútbol y no en lo que luego se ha convertido. Pero nunca me llegó a convencer este asunto. Lo más cercano en el tiempo relacionado con el deporte rey fue el fotografiar las victorias de España en el Mundial y las Eurocopas.

En mi búsqueda, nunca logré encontrar nada en el fútbol. Jamás le puse asunto a este deporte hasta llegar a la adolescencia. Eran tiempos en los que aún vivían grandes leyendas futbolísticas españolas y mundiales, tantas que sería injusto dejar en el tintero a alguna así que no nombro a nadie. Época de aquel duelo titánico a nivel radiofónico entre José María García vs Juan Ramon de la Morena. De presidentes de fútbol bastante peculiares como el inolvidable Jesús Gil y Gil. Y sobre todo era un fútbol donde tenía sus estrellas, pero a la vez sus obreros como muchas veces decía García. De estos obreros siempre recordaré al mítico Tato Abadía, hoy regenta, lo último que se de él, una quesería en Logroño, en el legendario C.D. Logroñés. ¡Gol en las Gaunas!... Eran otros tiempos. Y por su puesto fue de las épocas gloriosas del C. D. Tenerife en 1º División y en Europa que se unían a otra gran época de la U.D. Orotava.

Esa es una de las trampas del fútbol. Mitificar el deporte y a los futbolistas.

Toda esa amalgama hizo que yo me interesara por el fútbol. Nos juntamos un grupo de amigos y formamos un equipo, donde la verdad yo nunca destaqué. A mí me interesaba más las historias humanas. ¿Qué era de verdad el fútbol y qué representaba pues tan potentemente movía a las masas? Luego al par de años dejé el equipo porque ya las obligaciones eran otras y empecé a comprar libros de personajes en la cresta de la ola como Arsenio Iglesias, Javier Clemente, Jorge Valdano… Donde tenían una visión del mundo a través de sus filosofías futbolísticas. Libros que se juntaban con otros libros de corte más histórico donde me trasportaban a época de Ricardo Zamora, Telmo Zarra, Didí… Nombres que ya ni recuerdo en mi frugal memoria.

Confieso que nunca encontré en el fútbol, ni practicado ni estudiado, lo qué buscaba. Simplemente lo desconecté de mis inquietudes culturales. Han pasado varias décadas y sigo sin entender eso que llaman “planeta fútbol”. Sólo veo ahí negocio espurio, envidas, tensiones y movimientos de dinero que se pagan sin ningún pudor por personas que obviamente tienen su calidad futbolística, pero que no creo que sea moral pagar lo qué se paga. ¡Que locura!

Luego que también hay actitudes que a mí no me convencen. Todos sabemos que detrás hay un espectáculo orquestado. Pero no me agrada. Por lo tanto, mi querido lector/a, mi búsqueda humana, filosófica, metafísica… ¡o lo qué buscara, pues ni yo mismo nunca lo supe!, fue sendero corto y abstracto. Eso sí, matizar que esto es un escrito de mis vivencias personales y no un ataque a las personas que sí les gusta este deporte. Todos mis respetos para el mundo del fútbol. Simplemente en mi libertad individual no lo sigo. Me pueden decir y luego has ido a fotografiar victorias futbolísticas. Sí, he ido y volvería dado el caso, pues son hechos históricos que merecen ser plasmados.

Como siempre dejo algún título, en el caso de hoy dos, sobre libros de esta temática. He elegido dos que a mí me gustaron mucho como fueron A bote pronto de Carlos F. Santander y La moral del Alcoyano de Julián García Candau. Ambas publicaciones del año 1997.

En ellas nos demuestra aquel fútbol que sí era fútbol. Anécdotas, hechos históricos, lances del juego y toda la cosmogonía de este deporte que como dicen es el opio del pueblo.

Personalmente me quedó con A bote pronto. Dice su contraportada:

«…bajo el efecto multiplicador de los medios el fútbol se ha convertido en el deporte más popular y apasionado del planeta. Millones y millones de espectadores siguen en todo el mundo, sin limitaciones de fronteras, las retrasmisiones de los encuentros entre los grandes equipos y las selecciones nacionales. Sus figuras son leyenda y sus asuntos ocupan páginas y páginas de diarios, horas y horas de programación televisiva. Sobre él han puesto además sus ojos un buen número de escritores que lo recrean, fabulan y enaltecen.»

De La moral del Alcoyano, libro estupendo, pero que no me agradó tanto como el primero, leemos en su contraportada:

«El más famoso gol de Pelé es uno que no marcó, Fue un gol nonato, pero que, pese a ello, hizo escuela. Ocurrió en el Brasil-Checoslovaquia del Mundial-70…

En un partido Nacional-Peñarol de Montevideo la constancia y sonoridad del grito de “¡Arriba Nacional!” llevó a un espectador a preguntar quién era el poseedor de tal voz. Le respondieron que “el hincha”. Era Reyes, el que hinchaba los balones con sus potentes pulmones. Reyes fue, sin pretenderlo, el padre de la palabra “hincha” …»

Dos magníficos libros a los que podría haber unido a otro gran filosofo del fútbol como es el argentino Jorge Valdano. Pero de Valdano ya escribiré algún día.

Desear un buen Mundial, pese a que parece trasmitir tantas controversias entre jugadores y aficionados. Mis mejores deseos para España y que pueda alzarse con el título de campeona. Pero sobre todo que este evento deportivo sea eso. Un evento deportivo y que otras cosas no se acaben mezclando ni ensombreciéndolo. Que el fútbol sea fútbol y nada más que eso.

Saludos y buenos libros.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Cómo comunicarse con los orbes. El fenómeno fotográfico más intrigante del siglo XXI.

 

Género: Ensayo

Autor: Gibraan Hanna (Brasil).

Año de publicación: 2020.

«El término “Orbe”/ULI.

Este es el término popular. Entre personas que me acompañan yo prefiero llamarlos ULI (Unidades Lumínicas de Información). Más adelante explicaré por qué…»

El libro que hoy presento en el blog fue una concatenación de hechos y circunstancias para que me llegara en el momento más propicio y de mayor visibilidad de estas esferas luminosas (ULI) llamadas popularmente “orbes”.

Creo conveniente poner en antecedentes para que se comprenda la reseña.

Este libro salió a la venta en España en Enero de 2020, aún la pandemia de Covid no era tal, aunque supongo que ya vendría avanzando. El 14 de Marzo de 2020 España entra en Estado de Alarma y confinamiento al ver cómo el Covid avanzaba en Europa y arrasaba especialmente en Italia.  Obviamente al ser una pandemia la mayoría del planeta se confinó. Eso hizo que la actividad humana se parase o se ralentizara notoriamente. Y en aquellas semanas empieza a producirse un fenómeno lumínico en todo el planeta como son las esferas de luz y destellos en el cielo. De estos últimos fui testigo donde una noche el cielo por una fracción de segundo destelló en un azul celeste. Lo achaqué a un fenómeno eléctrico. Pero los avistamientos eran notorios y las grabaciones se viralizaron. Incluso ví grabaciones de estos fenómenos en mi pueblo.

Con tanta suerte, que en un sorteo del programa Espacio en Blanco (RNE), me toca un libro en los sorteos que hacían semanalmente. Pero no sabía qué libro era. Fue todo un espectáculo cuando llegó a mi casa en plena ola de muertes. El cartero a lo lejos llamándome, que no me acercara, te dejo el paquete aquí. Luego tuve que desinfectar el sobre acolchado con lejía, tener unos días en cuarentena el sobre en un sitio controlado. Vamos una locura y sin saber qué libro contenía. Al abrirlo descubrí este libro que hoy traigo a reseñar. Y me llega en un momento donde tal fenómeno se hizo extremadamente visible.

Lo leí con suma avidez, ya de por sí su magnífica portada invitan a ello, y el 10 de Abril de 2020 publiqué en mi Facebook las siguientes palabras:

«Veo por las redes sociales de gente que está avistando fenómenos luminosos en el cielo y orbes. Según leo, anoche fue bastante notorio el tema en el norte de Tenerife. He de confesar que hace dos semanas, cuando estuvo unos días lloviendo estaba una noche en mi biblioteca y vi un destello en el cielo a través de la ventana. Obviamente lo achaqué a un relámpago, aunque no oí el trueno. Días después me enteré de que se están produciendo estos fenómenos lumínicos a nivel mundial.

Los científicos dan la explicación, aunque no muy convencida, de que al parar la humanidad el planeta ha empezado a respirar y está emanando energía en forma de estos fenómenos. Es lo que se los antiguos conocían como energías telúricas. Este tipo de fenómenos están muy registrados desde la Antigüedad. Esto no es sino un aviso de que el planeta está vivo y diciendo hasta aquí hemos llegado.

El fenómeno orbe es lo que se conoce como luces populares. Pero no se había dado registrado fehacientemente a nivel fotográfico y de vídeo hasta la llegada de los sistemas digitales. Yo he captado muchos y hoy por hoy no hay explicación ante estas esferas luminosas que parece que tienen inteligencia. En España han sido investigadas, entre otros, por David Cantero presentador de informativos y Gibraan Hanna, brasileño afincado en Barcelona el cual publicó este libro titulado “Cómo comunicarse con los orbes. El fenómeno fotográfico más intrigante del siglo XXI.

Hay que tener mucho cuidado con estos vídeos y fotos en redes sociales porque muchos son montajes. Pero que el fenómeno está sucediendo a simple vista es algo que se está produciendo en todo el planeta. Como digo yo mismo fui testigo de ello hace unas semanas. Pero yo vi un destello. La Tierra está hablando y es momento de escucharla porque toda reacción tiene su causa y el Coronavirus, indistintamente qué procedencia tenga, ha sido un toque de atención.»

Mis disculpas por extenderme, pero contar la anécdota me parecía fundamental.

Sobre el libro de Gibraan Hanna es de las pocas publicaciones en castellano que existen sobre el tema. Es un libro no muy extenso y de lectura ágil y con muchas fotos donde se intenta dar una explicación al fenómeno lumínico. No es un libro que entre en una fuerte discusión científica o de carácter de luces populares, pero sí es un libro fundamental para iniciarse en el conocimiento de este fenómeno. Y lo que es muy importante, abrir la mente a otras manifestaciones existenciales en otros planos.  

Por cierto, libro muy, pero que muy bien prologado por Pedro Amorós Sogorb, uno de los investigadores insignia de los fenómenos parapsicológicos en España y que ya nos da una avanzadilla con el rigor y la asepsia que le caracteriza sobre este fenómeno y libro.

Yo los orbes los conocí hace muchos años por medio de la fotografía digital y mi conclusión, en base a mi experiencia (muy básica) y lecturas como la de este ensayo, es que dichas luces tienen carácter y vida propia. ¿Qué son? Yo no lo sé. ¿Qué buscan manifestándose? Tampoco lo sé. Como decía Paul Eluard “hay otros mundos, pero están en este”.

Lo que tengo claro es que el planeta habló en su momento por medio de estos extraños fenómenos, que si bien no son nuevos, aumentaron su presencia en aquellos oscuros meses. Y como vinieron se fueron misteriosamente. Por desgracia no aprendimos nada de ello.

Quiero complementar esta reseña con un vídeo de YouTube de la pagina de Mindalia TV donde el propio Gibraan Hanna nos explica el tema.

https://www.youtube.com/watch?v=0haGci7uni0

Igualmente con dos programas hermanos como son Milenio Live y Cuarto Milenio. En ellos se debate de este fenómeno y en el de Milenio Live, que se graba en plena pandemia, Carmen Porter trata en fenómeno “The Hum”, fenómeno sonoro que se produce en los cielos, pero del que nunca he podido ser testigo. Pero por las grabaciones que hay, y haciendo un símil, parecen las trompetas del Apocalipsis.

https://www.youtube.com/watch?v=ZRqsQ2pgvbQ

https://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-9/programa-353-40_1006366076816/player/

Sin lugar a dudas uno de los mayores enigmas fotográficos, científicos y espirituales de este convulso siglo XXI.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

El fanfarrón. Basado en un personaje real de mi pueblo.

 

Es el fanfarrón persona de alta estatura, tez morena y ojos astutos que tras gafas de diseño antiguo le hacen de apariencia benévola. Ufano como pocos es de buen vestir. Siempre sin mancha ni arruga en sus prendas. De carácter tranquilo y educada actitud, es a la vez de malas artes y bellacas ideas. Si usted se lo encuentra por la calle le hablará una verdad por cien mentiras, queriendo presumir de lo que no tiene y saber de dónde no conviene. A las personas que logra engañar con sus artimañas, cada día menos, les sonsaca con magistral arte cuál es su trabajo, hacienda y costumbres. No por sana amistad o preocupación, sino por maligna curiosidad, mal endémico ese en la Villa del que afortunadamente las nuevas generaciones se han ido depurando.

Dice que trabaja administrando sus extensas tierras de cultivo, aunque ni propios ni extraños tengan constancia de tal afirmación. Y el que por ello le pregunta obtiene la altanera respuesta de que sus terrenos son vastos y sus ingresos cuantiosos.

No se le conoce mujer, pues debido a su burlesca actitud poca moza se fija en él. Pasa su tiempo conversando, sonsacando y malmetiendo, como parlanchina alcahueta del Medievo en las plazas del Casco. Unas veces como orador y otras como oyente. Eso ya es según la coyuntura y gentío con el que se encuentre. Así de peculiar es el fanfarrón. Admirado por pocos, detestado por muchos, pero no ajeno a nadie.

Pese a su manceba edad ya es de presencia añeja, porque más parece un antiguo parlanchín que un moderno joven. Eso sí, hombre de misas de guardar mientras se baña en agua bendita entonando el Mea Culpa. Pero sólo le sirve para el espacio circunscrito sobre suelo sagrado porque al poner un pie en la calle vuelve a pecar como refinado fariseo.

Y es que tal vez el día que falten personas como él ya no habrá quién nos anime en las soleadas tardes estivales, arrancándonos una carcajada con sus vanidades y oratoria mientras estamos al fresco bajo la arboleda de alguna plaza.

Así es el fanfarrón. Joven de antaño que pese a todos sus defectos sociales y palabrería queremos y aceptamos guardando las distancias y prudencia. No por maligno interés, eso es coto de su territorio intelectual, sino por ser excelso maestro en juglaría. 

 

© Francisco García 2002.

Todos los derechos reservados.

 

Quien haya leído esto podrá pensar que hoy he publicado en el blog una especie de insulto velado dirigido a una persona. No. Tiene una explicación.

En el año 2002 me presenté a un relato corto que consistía en describir a un personaje real que fuera de carácter peculiar. Y la verdad yo no sabía de quién podía escribir. En esa época no residía en el pueblo, pero un día estaba de visita por estos lares y me encontré con esta persona y con sus sobreactuadas baladronadas y mentiras. Y en aquel momento tuve una visión. Este es el tipo que busco para mi relato. No le dije nada en el momento pues no convenía. Escribí lo leído más arriba y lo presenté. De tal suerte que me llevé el primer premio. Son de esos concursos pequeños donde a los ganadores se les agasaja con un pack de libros, entradas y esas cosas. Nunca me he presentado a un concurso tipo más oficializado porque para mí escribir es algo que solo puedo hacer cuando me viene en gana y me gusta. Yo prefiero imbuirme en la aventura de la lectura.

Pero ahí no acaba la cosa. Cuando le dije que había ganado el primer premio en un concurso de un relato basado en un personaje real y me había basado en su persona el tipo es tan prepotente y altanero que me pide una copia del relato para el jactarse de que gracias a lo que representa yo gané el primer premio. Ahí ¡con un par!

Fuera ya del contexto puramente anecdotario personajes así, que pululan por todos los pueblos, son gente que no sé si catalogarlos de personajes propios de la sociedad o males endémicos de la misma. A mí nunca me ha gustado esos “predicadores” que van de plaza en plaza. Esa gente maledicente y toxica que te paran por la calle a preguntar cosas que no les van ni les vienen. Simplemente por el mero hecho de molestar. Una de las cosas más feas, estúpidas, repugnantes y desagradables que puede haber según mi opinión, y es muy típico aun en La Orotava, es preguntar eso de “y tú de quién eres”. ¿No ven absurdo en un pueblo de más de cuarenta y dos mil habitantes preguntar tremenda tontería? Yo voy por la calle y no pregunto ni la hora. Conmigo viene a hablar gente que yo tengo constancia de que tienen un problema o les ha pasado algo y si ellos no me lo dicen yo por una cuestión de educación y caballerosidad no voy a sacar el tema. Porque si no me convertiría en un personaje como el hoy relatado. Y protagonistas así considero que degradan un pueblo y una sociedad. Personas que están atentas hasta un alfiler que se le cae al vecino en la calle, pero luego a la hora de la verdad no hablan cuando deben. En tales momentos sale la manida frase de “ahh pues yo no vi nada, no oí nada, no sé nada”. O largan en público una despiadada crítica contra una persona y luego se lavan las manos diciendo “eso dicen por ahí”. Porque tengan clara una cosa. Quien nos viene a criticar de alguien luego se va a criticar de nosotros. El avestruz que corre grandilocuente por todo el pueblo y la ratita presumida que transita el mismo, pero a la hora de a verdad esconde la cabeza bajo tierra o en la madriguera. Y eso es así en todos lados. Todos. Porque ese mal es generalizado.

Este escrito lo tenía pensado de subir hace tiempo y lo busqué en mis archivos. No tengo mucho planing este mes de noviembre para escribir y lo vi bien insertarlo al blog. Obviamente protejo la identidad del personaje y en ningún momento se hace bajo un tono de critica o burla. Y más cuando él mismo se enorgullece de ser así. Ahora tampoco le he dicho nada y a lo mejor hasta se vuelve a alegrar de ello. Y es una pena. Porque a finales del mes de Julio me dijo una cosa y como ya lo conozco de muchísimos años no se lo quise creer y luego resultó que era cierto. De tanto decir que viene el lobo al final ni te lo crees.  Pero me ha parecido interesante traerlo al blog porque aparte de la descripción es una crítica hacia ciertas actitudes que no es que me hayan pasado recientemente pero que sí las he sufrido con anterioridad. Es esa experiencia compartida por millones de personas en todo el planeta. Ir con esas fantasmadas, charlatanerías, arrogancias y preguntas por la vida no es sino ganarse el asco y odio de las personas. Porque la gente a lo mejor le ríen y le asienten las gracias y por detrás dicen vaya elemento. O “elementas” que en mi opinión son peores.

Prefiero a estos fanfarrones con los que al menos nos reímos un rato y van forjando de anécdotas risibles en la historia de los pueblos.